12-jul-2009

Un alma saludable


Fotografía:Web

En un libro de recopilación de textos he encontrado un fragmento precioso y conmovedor de uno de mis filósofos favoritos: Bertrand Russell.


Para qué he vivido

" Tres pasiones, simples, pero abrumadoramente intensas, han gobernado mi vida: el ansia de amor, la búsqueda del conocimiento y una insoportable piedad por el sufrimiento de la humanidad. Estas tres pasiones, como grandes vendavales, me han llevado de acá para allá, por una ruta cambiante, sobre un profundo océano de angustia, hasta el borde mismo de la desesperación. He buscado el amor; primero, porque conduce al éxtasis, un éxtasis tan grande, que a menudo hubiera sacrificado el resto de mi existencia por unas horas de este gozo. Lo he buscado, en segundo lugar, porque alivia la soledad, esa terrible soledad en que una conciencia trémula se asoma al borde del mundo para otear el frío e insondable abismo sin vida. Lo he buscado, finalmente, porque en la unión del amor he visto, en una miniatura mística, la visión anticipada del cielo que han imaginado santos y poetas. Esto era lo que buscaba, y, aunque pudiera parecer demasiado bueno para esta vida humana, esto es lo que -al fin- he hallado. Con igual pasión he buscado el conocimiento. He deseado entender el corazón de los hombres. He deseado saber por qué brillan las estrellas. Y he tratado de aprehender el poder pitagórico en virtud del cual el número domina al flujo. Algo de esto he logrado, aunque no mucho. El amor y el conocimiento, en la medida en que ambos eran posibles, me transportaban hacia el cielo. Pero siempre la piedad me hacía volver a la tierra. Resuena en mi corazón el eco de gritos de dolor. Niños hambrientos, víctimas torturadas por opresores, ancianos desvalidos, carga odiosa para sus hijos, y todo un mundo de soledad, pobreza y dolor convierten en una burla lo que debería ser la existencia humana. Deseo ardientemente aliviar el mal, pero no puedo, y yo también sufro. Ésta ha sido mi vida. La he hallado digna de vivirse, y con gusto volvería a vivirla si se me ofreciese la oportunidad ."


Bertrand Russell

Autobiografía, 1967.

04-jul-2009

Ceniza amarga


Tanto tiempo llevándose puesto, que a veces le costaba verse como algo nuevo. Había momentos en los que sentía el dominio de los hábitos civilizados, aunque, no por mucho rato: el tedio, como una ola que golpea esos fondos enquistados, hacía crujir su postizo armazón cultural. La flojera del hambre -qué frágil diseño- le creaba obligaciones; también, la colmena, con su gordinflona reina, sus zánganos y su música de reconocimientos: sobre sus pompas habrían de caer -y herir- sus deseos. Intentaba concentrarse y se esforzaba hacia la existencia; pero sin agregar tutelas ni préstamos, ¡imposible! No se habían editado las palabras que pusieran a la suya un nombre exacto. Su casa, donde diariamente surgían el alba y el ocaso, como dos latidos distintos de una misma lumbre; donde más él había. Tanto tiempo consigo y vivió solo, junto a los residuos de un sueño.

25-jun-2009

La Luz Inquieta


Cuando el ser humano cogió la primera piedra y la observó se encontró con un regalo más de los muchos que le entregaba la tierra; pero cuando se decidió a transformarla recogió el primer fruto que su mente le ofrecía, la imaginación, un puente que le conduciría al futuro. Empezaba a salir de la ignorancia y muchas lunas y muchos soles le estaban aguardando. Todavía no sabía que tenía reservado un asiento desde el que construiría el mundo por el que transitarían sus descendientes.
Cuando pienso en esto siento envidia de lo que fuimos, porque estábamos en armonía con la necesidad. La imaginación, una capacidad que permite la visualización de un invento, despertó en nosotros ofreciendo una solución a un problema real: sobrevivir. Así éramos.
El mundo se ha complicado mucho. Ahora cosechamos necesidades de coleccionista que no se corresponden con los problemas. A veces pienso que los fósiles somos nosotros. La imaginación deambula entre los límites casi exclusivos del arte, mientras las necesidades reales se cubren con ingenios. El arte fabrica interpretaciones individuales ajenas al peligro, a la escasez o a la urgencia; no pretendo quitar mérito al arte, pero no puedo olvidar que empezó en la Prehistoria, probablemente como una necesidad que cohesionaba la mentalidad de un grupo precisado de unidad o de una identidad con la que vincularse al territorio de supervivencia.
Recuerdo que en el colegio los profesores valoraban mucho la imaginación de los niños. Lo recuerdo más por mis hijas que por mí misma, aunque lo que ellas vivieron despertó nuevas reflexiones. Sus comentarios me sorprendían pues carecían de intención exploradora, o eso me parecía. Nunca mencionaron que el interés fuera descubrir o conocer sobre el modo de percibir humano, sino que se incidía en la reproducción infantil del modelo normativo al que se nos somete desde pequeños, con la pretensión de educar en la permanencia durante intervalos de tiempo medidos para crear una costumbre. Tal y como yo lo sentí, la disciplina preparaba para desarrollar la capacidad de soportar la monotonía.
En la guardería criticaban a mi hija, cuando tenía tres años, porque no se sometía a la actividad de la clase y le costaba estar sentada junto a los demás niños haciendo lo que a todos se pedía, dibujar. La pobrecilla era inquieta y curiosa y no duraba más de diez minutos; no se recreaba en su obra, se aburría y quería trepar para acceder a los objetos que no estaban a su alcance. Nos convocaron a menudo para advertirnos sobre la niña -es muy vaga, decían-, cuando ella sólo quería explorar el mundo que le rodeaba (como hacía en casa), investigando todo para después dar una utilidad muy suya a cuanto encontraba. De modo que cuando me hablaban de imaginación y me mostraban los dibujos inducidos de los demás niños, yo veía impotente que se los estaba intentando integrar a la fuerza en un colectivo lleno de normas con la pretensión de que la imaginación volara libremente. En el peregrinaje de guarderías y colegios, más o menos ésta fue la constante: el método crea un hábito para integrarse y provee de unas cuantas fórmulas para afrontar los problemas de un mundo en constante cambio. Curiosa paradoja.
Confieso que admiro a los niños, me gustan muchísimo, sobre todo cuando todavía no pesa sobre ellos la rutina y no han sido cargados con la responsabilidad. He encontrado más enseñanzas en su efímera libertad y en su frescura, que en las propias experiencias.
Cuando nos hacemos mayores y hay que improvisar solemos acudir a la experiencia, que es como la luz de una estrella lejana porque emite desde el pasado. Sin embargo, me gusta pensar que la imaginación es un privilegio de la mente, una respuesta especial que damos a los estímulos cambiantes, una gran luz nacida en el presente que ilumina los senderos del futuro.

Fotografía: Nasa

14-jun-2009

Abalorios



hermosa luz menguante

brillan las promesas cumplidas,
los esfuerzos acabados

te gusta dar la última puntada:
"así está bien"

algo divino hay en tus dedos


Jose Luis Vidal Carreras


Del libro de poemas "Abalorios"
Palabras Mayores, Poesía, 2001
Editorial Alhulia


27-may-2009

El tiempo y la marea no esperan al hombre


"Una teoría pasa por cuatro etapas antes de ser acpetada:

I. esto es un sin sentido sin ningún valor;

II. es interesante, pero perversa;

III. esto es cierto, pero no tiene ninguna importancia;

IV. yo siempre lo dije.


J. B. S. Haldane, 1963


Título del post: proverbio inglés del siglo XIV
La cita pertenece al libro de Michio Kaku, "Física de lo Imposible": capítulo 14, "Máquinas de movimiento perpetuo".
La fotografía es de la Nasa.

25-abr-2009

La Patrulla Perdida

Creo que tengo que aclarar el post anterior. Quizá el contenido resulta algo oscuro, no obstante el estilo solo pretende recrear el ambiente de un momento determinado con la síntesis que introduce la distancia.







Aunque pueda parecer lo contrario soy propensa al optimismo. Vivo el día a día atenta y abierta a novedades; y en lugar de convocar esperanzas alimento sueños que, pensándolo bien, es casi lo mismo que cosechar lo primero, puesto que consiste en mantener la ilusión, la confianza o tener perspectivas.

Quizá tengo un modo particular de concebir “la Esperanza”, pues implica un gran deseo que, lo más seguro, no alcanzaré a ver porque la vida es limitada; así, cuando algo es casi imposible que suceda o todo parece perdido se recurre a ella. No soy amiga de la expresión "lo último que se pierde es la esperanza", ya que encuentro matices de resignación con situaciones que no dependen de nosotros. Por este motivo siempre hablo de Sueños. Los sueños suelen cumplirse casi siempre, si nos aplicamos en ellos. No obstante, no niego que una esperanza puede entrañar un sueño de que algo suceda acorde con un deseo.

Mi relato “Todos lo ayeres de hoy” está basado en una época de mi vida de hace veintisiete años. Es un retal muy valioso para mí, pues fue un momento crucial en el que decidí lo que iba a hacer el resto de mi vida. Creo que es buen motivo para tenerlo presente y lo hago sin esfuerzo y sin dolor.
En el relato vengo a decir que somos producto de lo que hemos ido siendo en el pasado que nos precede. Cada acontecimiento de la vida nos ha ido educando con nuestra asistencia y colaboración: familia, colegio, amigos, alegrías, sorpresas, fracasos, todos los acontecimientos diarios, hasta los más insignificantes, en los que inevitablemente hemos estado presentes, y nos han afectado directa o indirectamente. Nuestra actualidad es heredera de lo testigos que hemos sido en los acontecimientos y de nuestras actuaciones sobre ellos.
En los años ochenta caí en “desgracia” y me encontré en Madrid con una mano delante y otra detrás. Fue una época de transición política y de cambios sociales muy fuertes. De repente se producía una apertura bestial que empezaba a calar en las mentalidades. Antes del año 75 no se puede decir que la gente fuera feliz, aunque algunos o muchos así lo afirmasen. Pienso que la represión solo satisface a los brutos, a los necios y a los deshonestos. Los años que siguieron fueron lentos y unas mentes se abrieron con más rapidez que otras, no obstante, creo recordar que no hubo conflictos y la famosa transición, según se oye decir, fue ejemplar. En medio de esta “convulsión”, a los jóvenes se nos apremiaba a aceptar de una vez nuestras responsabilidades para afrontar el futuro, sin olvidar que yo soy mujer y esto todavía marcaba diferencias.
Ahora, cuando reflexiono sobre aquello, comprendo la dificultad que entraña protagonizar un cambio de esa magnitud, y que el privilegio quizá se halla en presenciarlo desde fuera. El tránsito fue muy duro y para muchos, como fue mi caso, significó el destierro. Mi histórica rebeldía al fin estaba recibiendo un castigo. Además tuve que afrontar un destierro dentro de mí misma y durante algún tiempo quedé a merced de la confusión y de la costumbre: mantenía ciertos hábitos, aunque sin el auxilio de las tradiciones. Llegué a creer que el estado de confusión en el que me encontrada sumida sería para siempre. Por aquella época no dominaba la incertidumbre y lo que más deseaba era que el mundo me resultase familiar. Pasé soledad y también hambre.
Los libros fueron mis mejores aliados y, en muchos casos, mi único alimento.
El Rastro. Era un refugio. Allí encontré muchas joyas de mi actual biblioteca. La anécdota del domingo que salí a caminar es verídica; pero la realidad es que lo hacía todos los domingos, incluso muchos días laborables alrededor de las cinco de la tarde.
Es cierto que aquel domingo, en un portalucho de mala muerte, esperaban apilados cientos de libros viejos, rotos o antiguos. Y también que me acerqué a la pila de los más amarillentos y estropeados y cogí uno al azar. Era un tratado de Física Elemental. En principio no me interesaba demasiado y no esperaba gran cosa de él. No obstante, la curiosidad por su formato me llevó a ojearlo y lo abrí por cualquier parte. Encontré una palabra que adquirió a partir de entonces un significado nuevo: Inercia. Ahí estaba la Primera Ley de Newton, que me hablaba de la capacidad de los cuerpos a permanecer en su estado de movimiento o de reposo, porque ofrecen una dificultad (resistencia), y al aplicarse una fuerza ese estado cambia.
Esta Ley me dio una clave fundamental, que ha sido útil para el resto de mi vida. Estaba sumida en un estado de inercia constante y tendría que hacer algo para cambiarlo. A partir de aquel instante todo fue diferente; creció mi afición por las disciplinas de ciencia, por la Física en concreto. Esta afición me proporcionó el aprobar una oposición que me permitió trabajar en lugares inspiradores e idílicos, donde mi carácter comenzó a reconfigurarse -a reeducarse- con nuevas concepciones sobre el mundo y sobre la naturaleza humana.
La Física me ha enseñado a soñar. Yo soñaba antes, pero a partir de Newton empecé a hacerlo de otra forma, con fundamento. La Física me condujo rápidamente a la Filosofía. En ambos campos encontré las posibilidades de un Cómo y un Porqué, respectivamente, que no tenían que ser definitivos o incuestionables. Mi trabajo me permitió dedicarme a ello. Gracias Newton.
Lo de la nave espacial es una idea que alimento desde pequeña, gracias a Kirk y al Sr. Spok. Puede que por la época arcaica en la que siento que me ha tocado vivir, y por la mentalidad que tengo, sueño con un futuro distinto al que parece orientarse este presente que vivimos. Bien es verdad que deseo (como todos) un mundo sin conflictos, sin intrigas y sin intereses particularistas. Sueño con un mundo en el que la cultura, el conocimiento, la ciencia y los beneficios de la técnica estén al alcance de todos los habitantes de este planeta; como afirma Eudald Carbonell, quizá entonces “podremos alcanzar la humanización plena de nuestra especie”. Esta idea es mi nave espacial, la Enterprise particular en la que navego por la vida, como uno más de esta gran Patrulla Perdida.


La fotografía me ha llegado por correo electrónico.

24-abr-2009

Todos los ayeres de hoy




Aunque vino al mundo el primer día de otoño de hacía veintiséis años, todavía estaba esperando nacer y el momento aún tardaría en llegar. Había estado siguiendo una pista... falsa. Sus deseos, intentos o impulsos chocaron un día con una realidad incompleta, insuficiente e insatisfactoria. Todos los in orbitaban a su alrededor atraídos por una despiadada gravedad de costumbres que la hacían sentir como una extraña aquí... o allá..., donde los demás parecían sentirse cómodos.
-La lucidez cae como un rayo -solía decir; y se protegía de un exceso buscando calificativos para sí misma que luego anotaba en un pequeño cuaderno, nonata, duividua, sordomuda interior, nadiente, mutante..., ilustrándolo a veces con autorretratos que firmaba así: mi reino no es de este mundo. Era su frase preferida. No soportaba un mundo donde cada cosa tiene su sitio. Odiaba ésta otra: tienes que buscar tu lugar en el mundo. ¿Por qué habría de buscar dónde colocarse? La vida no es un apartamento donde cada persona ocupa su sitio como un objeto.
A veces miraba hacia arriba con impaciencia; si hubiese aterrizado un platillo volante se habría fugado dentro de él sin dudarlo un segundo, incluso sin garantías de retorno.
Cada mañana al despertar formulaba una oración, como si nombrar los deseos adelantase los acontecimientos: que vuelva la noche para huir durmiendo. Estaba al límite de ser, pues se sentía incapaz de recoger los frutos de la juventud o los beneficios de la salud. Llegó a pensar que la naturaleza la estaba expulsando del mundo. Para no desesperar inventó esperanzas; pero carecía de un proyecto con el que perseguir al futuro. Una noche de insomnio le bastó para unir a ambos: buscaría un proyecto al que entregar un sueño.
Durante el día se aplicaba mucho. Y por la noche leía hasta altas horas de la madrugada, permaneciendo junto a quienes años después calificó como sus maestros. Con el paso de los días, las semanas y los meses, la idea le fue pareciendo un hilo muy largo, o quizá demasiado elástico. Las horas se esparcían aleatoriamente, como las migas de una torta de pan que se va deshaciendo, o como las hojas que dejan caer los árboles en otoño, o como una nube de abejas asustadas alrededor de quien las amenaza. Cualquier cosa. El tiempo pasaba de largo dejando una suave melancolía.
Una mañana de domingo se lanzó a la calle, temprano. Se había levantado con la sensación de que todos los ayeres se estaban congregando en el presente. Caminó sin rumbo concreto; las calles, como páginas limpias, resplandecían silenciosas. Afortunadamente, Madrid es lo suficientemente grande y no hacía más que crecer allí por donde iba.
En el Rastro encontró un libro antiguo, de física. Lo abrió al azar: Ley de Inercia. Pagó el libro y se lo apretó con fuerza al cuerpo. De regreso volvió a leer aquel enunciado, percibiendo cómo el pasado acudía en su ayuda: una casualidad que le afectaría por siempre.
Google Imágenes

19-abr-2009

Un Poeta


Yo no voy siempre solo al fondo de mi mismo
sino que a veces llevo a otros seres conmigo.
Los que hayan entrado en mis frías cavernas,
¿Están seguros de salir aunque sólo un momento?
Yo acumulo en mi noche, como un barco que se hunde,
sin distingo, el pasaje y la tripulación,
y dejo a los ojos sin luz, y en los camarotes
hago amistad con quienes gustan de lo profundo.

Jules Supervielle





Fotografía: de Google Imágenes

10-abr-2009

El Corazón es Agua


Fotografía:
Primera: Corazón de Agua de Daniel Montero (Fotonatura.org)
Segunda: Google Imágenes

07-abr-2009

Anarquismo

Web
*
La noche y el caos forman parte de mi.
Me remonto al silencio de las estrellas.
Soy el efecto de una causa del tiempo, del Universo [quizás lo excedo].
Para encontrarme,
debo buscarme entre las flores,

los pájaros, los campos y las ciudades,
en los actos, las palabras y los pensamientos de los hombres,

en la noche del sol y las ruinas olvidadas de mundos hoy desaparecidos.

Cuanto más crezco, menos soy.

Cuando más me encuentro, más me pierdo.

Cuanto más me pruebo,
más veo que soy flor
y pájaro y estrella y universo.
Cuanto más me defino, menos límites tengo.

Lo desbordo todo.
Mi presencia actual contiene las edades anteriores a la vida,
los tiempos más viejos que la tierra,

los huecos del espacio antes de que el mundo fuera.

Fernando Pessoa

29-mar-2009

El Cómplice


" Me crucifican y yo debo ser la cruz y los clavos.
Me tienden la copa y yo debo ser la cicuta.
Me engañan y yo debo ser la mentira.
Me incendian y yo debo ser el infierno.

Debo alabar y agradecer cada instante del tiempo.

Mi alimento es todas las cosas.

El peso preciso del universo, la humillación, el júbilo.

Debo justificar lo que me hiere.
Soy el poeta. "


J.L.Borges


Fotografía: Web

17-mar-2009

El Ser más Libre de Todos



No sé de qué me maravillo. Cada año ocurre lo mismo. ¿Será por falta de memoria o es que la naturaleza nos prepara para que cada primavera nos vuelva a sorprender con su extraordinaria belleza?
Regresaba hoy de la ciudad cuando he sentido el contagio. Una yegua haciendo su vida junto a su vigoroso potro recién nacido. Canelas y frisonas, también con sus terneros, vagando cabizbajas, olisqueando el suelo.
A mi lado, alguien ha puntualizado con asombro: “esta gente se come suelo”.
Definitivamente, es contagioso. Las praderas resplandecen y deslumbran, tras semanas ¡meses! de tempestades.
Vivimos del suelo. El sol está regando luz desde hace días y se derrama como si fuera joven.
La llegada a casa no ha sido peor; las voces de la finca se me han resumido en el interior con trinos hechiceros que no han cesado. Y en los sentidos me han dolido las yemas a punto de reventar, mientras el mar y el cielo, limando diferencias y entre suspiros, han acabado fundidos. Ni un rastro de blanco surcando el horizonte.
No me he decidido por... ¡hacia dónde mirar! Todo me encanta. Y no sé por qué me sorprendo.
La primavera, con sus explosiones anuales, es generosa, deja todas las luces encendidas.
Una más de las leyes -me digo- a las que estamos sometidos sin remedio. La naturaleza es el más primitivo de los seres. El más libre de todos.
Las horas han pasado envolviendo los sonidos con cuidado, como si fueran niños prematuros.
La luz pesa. El día se ha consumido así mismo, como cada día.
Antes de dormir -es una costumbre- he abierto un libro nuevo por una página al azar:

“una ley de la naturaleza es más una prohibición que una obligación”.

La frase encaja. De ahí la astenia. Y la alegría.
Ahora escribo desde lo más profundo y plácido del sueño.

La fotografía es mía, de casa.
(La cita es de Jorge Wagensberg, de su libro La rebelión de las formas, o cómo perseverar cuando la incertudumbre aprieta. Metatemas)

09-mar-2009

Lulin


Cometa Lulin

La naturaleza nos ha dado las semillas del conocimiento, no el conocimiento mismo.


Lucio Anneo Séneca


01-mar-2009

La Vida y sus Nichos.


En 1983, en la casa de Konrad Lorentz, tuvo lugar una reunión moderada por Franz Kreuzer en la que conversaron dos amigos de infancia y adolescencia: Karl Popper y Konrad Lorentz.
El resultado de esta reunión fue un librito titulado "El Porvenir está Abierto", cuya primera parte quedó plasmada con el título "Conversación al Amor de la Lumbre".
La conversación giró en torno a la vida como aventura, el aprendizaje a través de la aventura y la investigación, lenguaje e intelecto o el pensamiento y la existencia, todo ello expuesto bajo los puntos de vista de dos hombres, con especialidades distintas, cuyas opiniones matizan con claridad, elegancia y sencillez.

Traigo un fragmento de la Conversación bajo el tema "Nichos no encontrados, sino inventados", que es uno de mis favoritos.

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Popper: (...) desde el principio, probablemente gracias a la selección darwinista, la vida busca un mundo mejor. Tú Konrad hablas de nichos ecológicos. Esta es una de mis expresiones favoritas. Si no te importa, sólo en un aspecto me parece criticable tu aserto: hablas de nichos ecológicos "ocupados". Al oírte, parece que esos nichos ecológicos existieran ya de antemano. Y no es así. Los nichos ecológicos son inventados por la vida.
Lorenz: Completamente de acuerdo.
Popper: Cualquier cosa puede existir de antemano. Pero un nicho ecológico existe sólo por obra y gracia de la vida. La vida espera, la vida actúa, como si tuviera la esperanza de encontrar un mundo mejor, de encontrar mejores nichos ecológicos. Plantas y animales están dispuestos a emprender la aventura de encontrar un nicho ecológico nuevo. Y los que toman semejante iniciativa logran, a través de la selección, alcanzar un nivel superior.
Lorentz: Exacto.
Popper: los seres sin iniciativa, sin curiosidad, sin fantasía, se ven obligados a luchar por unos nichos ecológicos ya ocupados; por el contrario, aquellos que están dotados de iniciativa tienen a su disposición unos nichos ecológicos recién inventados. Y lo más interesante es que los nichos ecológicos son construidos desde un principio por los seres vivos. Por otra parte, me gustaría hacer un pequeño comentario al respecto: a mi juicio, se habla demasiado de "alienación". Yo diría que es la propia vida la que constantemente busca la alienación, la que constantemente está alejándose de su nicho ecológico natural al lanzarse a la aventura de meterse en un nicho ajeno. Cuando el gen desnudo inventa una membrana o cuando nosotros nos ponemos un abrigo, asistimos a un fenómeno de alienación respecto a lo que es la desnudez. Hablar de alienación lo considero peligroso y ridículo. Se trata de una aventura de la vida, que se enfrenta a circunstancias nuevas y extrañas que ella misma se encarga de buscar. Y ello desempeña un papel fundamental en la evolución hacia un estadio superior. No es que aclare por completo la evolución hacia ese estado superior, pero desempeña un papel decisivo.
Kreuzer: Y según ha dicho usted, profesor Lorenz, no hay nada más absurdo que la frase de Ben Akiba: "Todo ha existido ya".
Lorenz: Sí. Yo digo, en cambio: "Nada ha existido ya".
Popper: completamente de acuerdo.
Lorenz: ¡Hombre, al fin y al cabo hallo un puerto de claridad! Me refiero a la idea de que, quien se arriesga a salir del nivel de adaptación, alcanza un nivel superior, en caso de tener éxito. Y lo que saco yo de esta conversación es una idea, realmente nueva, que me parece además interesantísima. Me viene a la cabeza, a modo de ejemplo, la manera en que pueden superarse las hendiduras de las rocas marinas. Es muy fácil concebir un animal que sepa salir adelante en medio de estas grietas. Las estrellas de mar, sin ir más lejos, están capacitadas para ello, y también los caracoles. Por otra parte es fácil concebir un animal capaz de nadar muy deprisa, se me ocurre por ejemplo los quetognatos Sagitta. Pero si buscamos un animal capaz de salir adelante entre las grietas, o mejor aún, que se las aprenda de memoria, pero que además sepa nadar deprisa, hemos de pasar a los peces de los arrecifes coralinos más inteligentes: se necesita un nivel superior para superar como es debido el problema de las hendiduras de las rocas. Pues bien, estoy de acuerdo contigo en que evidentemente todo ser vivo se construye su propia nicho ecológico, y lo hace eligiéndolo entre varios posibles. Y eso de que los amantes del riesgo logran ascender un peldaño coincide exactamente con mi sensación de que todo ser vivo debe inventar algo nuevo, afrontar un riesgo, y que ese riesgo será mayor cuanto más arriba quiera llegar.
Popper: por eso protestaba yo antes contra lo de la "seguridad".
Lorenz: y con toda razón.

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La segunda parte del libro está dedicada a una ponencia que leyó Popper en el simposio de Viena en 1986 con motivo de su ochenta aniversario.
Dejo aquí la reseña de un libro interesante y revelador. Muy nutritivo a mi modo de ver.
Título: "El Porvenir está Abierto", Metatemas, Libros para pensar la Ciencia, de la colección dirigida por Jorge Wagensberg.

22-feb-2009

El Escéptico: "a salvo de nada"


En algún momento de su vida fue crédulo, confiado y atesoró esperanzas como el que más.
La experiencia diaria consumió esas delicias y el tiempo hizo lo propio eliminando los restos y ocultando los rastros.
“¡Rastros!: ¿dónde estáis que no quiero perderos de vista?”
Al poco de quedarse sin tesoro se dio cuenta de lo influenciables que son los humanos. En aquél momento, desde luego, él lo era tanto o más que su mejor amigo, Doroteo.
Invirtió en curiosidad. Y se sintió a salvo.
Tras solitarios paseos por el parque, muchas lecturas y largas cavilaciones nocturnas acabó por perder los pocos ahorros que le quedaban de ingenuidad o de inocencia. Lógicamente, al principio se hizo incrédulo, y a conciencia. Como esta actitud no le apasionaba, tomó posiciones más moderadas llegando a poner en duda todo o casi todo, aunque dando crédito únicamente a lo que le interesaba de veras.
Se había vuelto un escéptico en el proceso que fue derivando de una no muy larga experiencia. Y... estaba a salvo.
Doroteo, sin embargo, insistía en que todo el mundo cree en algo.
Aquello que tanto le interesó formaba y forma parte de una realidad en la que no se repara habitualmente, y trataba y trata, simplemente, de por qué ocurren todas las cosas que nos rodean a diario. En aquel momento se abrió inevitablemente un nuevo canal por el que pudieron entrar vida y sueños. Sí, sueños; más sueños que vida en sentido coloquial, o tradicional. Continuaba a salvo.
Al decantarse por el escepticismo se garantizó un estado, a su criterio, de saludable inquietud; fue una inclinación a la que le empujó más la necesidad de satisfacer interrogantes que la pura higiene. "Sinceramente", estaba a salvo.
Y Doroteo, “inexplicablemente” , también.
No acabó aquí la cosa, porque hoy sabe que no está a salvo, pues con el paso de los años ha ido encontrado que todas las creencias humanas actúan como preciosos salvavidas: “¿Es posible?”
Hoy afirma que cada ser humano es un bote que transita el loco y sorprendente mar de la vida: "somos una suerte de héroes siempre amenazados por el peligro de ser arrastrados por alguna corriente potencialmente tan inflexible como su contraria."
“No se está a salvo de nada”
, dice; al menos, él cree en que no lo está: “¡Doroteo! ¿Doroteo?”
Google Imágenes

14-feb-2009

Volver a la Orilla

Fotografía: de Google Imágenes
*
Pero vuelve a la orilla
en que el amor,
con todo el sorbo
atrás de peces devorándose,
florece con menudos pétalos
audibles

menudos pétalos
con que el amor se rompe
en tus tobillos

¡qué venganza
de la arena sobre el agua!

José Luis Vidal Carreras

Del libro "ABALORIOS"
Palabras Mayores. Poesía
Editorial Alhulia, sl.
2001

11-ene-2009

Invertir en Cerebro



He escuchado decir a Punset que no podemos pensar el futuro sino desde el pasado. La causa, creo recordar, está en el cerebro. Esto me hace reflexionar un poco y acordarme de lo que decía Ortega: el hombre es un ser histórico.
Al poco de nacer somos bombardeados por una cultura, cuyos convencionalismos van imprimiendo con el tiempo, por dentro y por fuera de cada uno de nosotros, un tatuaje distintivo de la comunidad a la que pertenecemos. El sistema cultural que nos baña nos hace amantes de la estabilidad y algo más sedentarios de la cuenta; quizá porque es lo más cómodo. Esto -parece- es lo normal.
En el fondo me rebelo contra el tipo de especialización que impone una determinada forma de vida que nos está volviendo demasiado rígidos. Nuestra voluntad ha echado raíces en un sustrato repleto de normas, costumbres, ideas y creencias. Para que la cosa se mantenga -curiosamente, lo llamamos avance- parece que hay que cumplir con las ideas establecidas a pies juntillas. Y si en algún punto se está en desacuerdo y se propone algo nuevo surge un conflicto que, según se trate, se resolverá después de mucho tiempo. Esto se aprecia mejor observando grupos pequeños, como, por ejemplo, los grupos políticos (pido disculpas por la horrible palabra y sus implicaciones). He observado que en éstos impera una ideología determinada y es difícil hacer aportaciones nuevas o mejores (es decir, fuera de programa), porque se vulneraría el espíritu del grupo. Esto mismo también lo he observado en otros ámbitos.
Parece que lo que ofrece credibilidad (refugio, confianza) es la seguridad con la que se afirma una soberana tontería, más que la exposición con reservas de una propuesta abierta e inteligente.

Hace poco cayó en mis manos una cita de alguien que decía más o menos: el motivo de revisar las ideas no es únicamente porque pueden ser prejuicios sino por el daño que puedan hacer a otros.

Cuando nos educaron en un estilo concreto nos entregaron una llave (de las muchas que hay) con la que acceder al mundo, para desenvolvernos dentro de él con cierta fortuna. Pero, el mundo cambió más rápido de lo que se había estimado. En realidad, no se trataba solamente de instalarse en el mundo con una herramienta cultural aislada, sino que además estábamos obligados –y esto no se nos dijo- a solucionar los problemas que nos iríamos encontrando al ejercer el oficio de vivir.

La cuenta estuvo mal hecha entonces, quizá porque se pensó el futuro desde el pasado -como decía Punset- de forma incorrecta.
Es cierto que muchos problemas se repiten y para ellos existen soluciones estándar más o menos efectivas. Pero las experiencias propias y las de otros demuestran que surgen otros muchos conflictos nuevos y diferentes, para los que todavía no existen fórmulas conocidas o bien experimentadas.
La necesidad, los instintos, la observación... etc. y el buen uso del cerebro, nos permiten ser previsores. Tenemos capacidad y datos de sobra para imaginar lo que todavía no ha sucedido, pero puede acontecer.
Creo que el cerebro es uno de los inventos estrella de la naturaleza - el primero fue la vida-, porque posee plasticidad y un potencial enorme. Hacerlo prisionero del prejuicio y de la costumbre, hasta el punto de dejar yermo el sembrado donde germina el pensamiento, me parece un crimen. Nos sobra inteligencia para poder hacerlo mejor, de esto estoy segura.


*****
Me encuentro en la recta final de exámenes, de modo que no podré asomarme en unas semanas por la blogosfera. Hasta mediados de febrero.
Un saludo desde la nave.

31-dic-2008

Notas de


(Primera Nota)

Los Tiempos

Presente
Cuando tenía unos veinte años menos, la llegada de un nuevo año estaba asociada al festejo. Pero es curioso cómo va domando el tiempo o, mejor dicho, el exceso de estancia natural en la vida, porque ya no considero tanto los festejos y a veces caigo en la tentación de contemplar la gravedad que inspira el tiempo. Quizá me hago un poco más vieja cuando pienso en que cada nuevo año puede comenzar con una renovada nada: ¿más de lo mismo?, me suelo preguntar.

La vida se puede describir desde muchos puntos de vista, como el de la biología, el que sobrecoge desde futilidad astronómica o a través de la literatura. Desde el ámbito histórico parece que la vida cuenta poco, porque se convierte en un mero análisis del acontecer humano con pretensiones de objetividad. La vida es un asunto serio del que participa cada individuo. Y, en general, el mundo también lo es aunque no todos los individuos participen en su marcha. Aunque, con ciertos personajes los destinos del mundo no siempre se rigen por entidades humanas sino por individuos.

Pasado
Asturias me parece la provincia más bonita de España, porque integra los pueblos en el paisaje de una forma única. Cuando atravieso sus valles, no puedo dejar de pensar en los humanos prehistóricos -de dos especies diferentes- que por allí vivieron, los Sapiens Neandertales y nuestros ancestros directos S. Sapiens. Los imagino deslizándose ladera abajo, alcanzando una de las muchas praderas junto al Sella, donde “inesperaban” confiados los ciervos para ser cazados. Y pienso en todo lo que dejaron aquellos humanos, cosas e imágenes que nosotros hemos encontrado y ahora observamos y admiramos movidos por la curiosidad; en realidad, una curiosidad que se vierte hacia nosotros mismos. En estos valles suelo hacer el ejercicio mental de saltar desde lo que fuimos entonces a lo que ahora somos, y desde ahora a lo que seguiremos siendo y seremos... Continúo pensando y saltando en el tiempo: ¿cómo, cuándo o hasta dónde?

Futuro
No me siento hecha para recrear el pasado inmediato porque mi vida, constantemente, echa raíces en el futuro, aunque el futuro a veces me caiga encima como una losa. Lo que siento se podría describir como cuando un alpinista coloca un anclaje de pared en un punto por el que todavía no ha pasado, sin saber qué sorpresa esconde la profunda grieta a la que se aproxima.

(Segunda Nota)

El Espíritu

Pioneros de nosotros mismos.
Ha surgido un nuevo turismo, el de la Prehistoria. Según parece vamos necesitando saber más que lo que nos ofrecen el pasado cercano y el presente. Es decir, cada vez más, necesitamos saber de nosotros mismos. No podemos negar que somos unos pioneros excepcionales. Siempre nos ha gustado explorar: un nuevo territorio de la tierra, el espacio exterior, nosotros mismos...

21-dic-2008

Un Mensaje Universal...

...y el Deseo de Paz que nos permita a Todos seguir Soñando.



Chín, chín, desde la Enterprise.

18-dic-2008

Hablar de oido.



Desde hace unos días ando enredada entre un revoltijo de recuerdos que salen y entran sin llamar, y creo necesario atenderlos a todos. Lógicamente, los recuerdos me llegan del brazo de alguna conclusión que quedó archivada con ellos. Mal llamada conclusión, mejor digo idea. Conclusión me sugiere "cerrado", "terminado". Al hablar sobre el pasado solemos decir, “entonces llegué a la conclusión...". Pues, no. Prefiero ésto: “ entonces me hice la idea...".
Me gusta la palabra idea; implica cambio y es bonita por fuera y por dentro.
Un día, hace algún tiempo, cuando empezó a cobrar nueva fuerza la teoría de las cuerdas, súpercuerdas y todo ese asunto de las dimensiones extras, se me ocurrió que el pensamiento bien podía ser una nueva dimensión. Seguro que ya lo había pensado alguien y no fue nada original, pero no tengo acceso a todos los artículos y libros publicados ni tengo tiempo. Probablemente, ni falta que me hace. Se me ocurrió en un momento determinado, me quedé más a gusto que el Tato y punto. Bien, pues, hoy, buscando una cita para mi otro blog he recurrido a Karl Popper, uno de mis padres espirituales, y me lo he encontrado hablando del lenguaje como de “una nueva dimensión”. Me ha sorprendido. Hasta hace un instante yo veía el lenguaje como un vehículo gracias al cual transita el pensamiento por nuestro interior y es impulsado al exterior, ya que nos permite comprender, redondear y exponer nuestras ideas.
A partir de ahora tendré que reconsiderar mis concepciones para encontrar una forma de incorporar esta idea de Popper a mi mundo. Menúdo invento el lenguaje.
En fin. Seguramente, somos alcanzados solo por unas pocas ideas a lo largo de nuestra vida, esas que nos acoplan como un guante y entonces creemos que son (nuestra) verdad. Este pequeño repertorio de ideas es la base de nuestro espíritu particular.
A menudo compruebo que, mientras van pasando los años, ellas, las mismas ideas siempre, aumentan con la experiencia o como fruto de la casualidad; porque actúan como enseñanzas que ganan solera con el tiempo al ir agregando nuevas sugerencias y puntos de aplicación, simplemente para seguir creciendo.
Imagen: Google Imágenes.
Popper habla del lenguaje y de más cosas en el "Porvenir está abierto". Metatemas 28

16-dic-2008

La Estrella del Pastor


Hace escasos días perdí a uno de mis mejores amigos.
El dolor del corazón es muy profundo y a él quedan sometidos los sentidos. El dolor no es un refugio; es un secuestro de la razón.
No hace mucho expresé a otro amigo unas palabras de consuelo, en una circunstancia semejante, con una idea que recordé de Giordano Bruno y que hoy vuelve con insistencia.
Giordano decía que hay que observar a las personas como a las pinturas, fijándose, sobre todo, en la diversidad de gradaciones de la luz, pues el artista se entrega en su obra por completo. Recomienda mucha paciencia para recorrer la imagen, ya que en las zonas más sombreadas y oscuras es donde esconde el artista sus más preciados tesoros, aquello que nunca muestra ni dice a los demás.
No podré ya observar a mi querido amigo en la forma que recomienda Giordano. Aunque, me han quedado infinidad de buenos recuerdos..., y Juan Ramón Jiménez, a quien admiraba muchísimo. Entre éstos he de encontrar una realidad para él, en un futuro que no duela tanto.


Fragmento

Mi corazón oye bien
la letra de tu cariño...
El agua lo va contando
entre las flores del río;
lo va soñando la niebla,
lo están llorando los pinos,
y la luna rosa y el
corazón de tu molino...
...

La luz
de la luna iba nevando
por los montes negros sus
tristezas de lirios blancos,
no tan blancos como tú...


Juan Ramón Jiménez
De "La Estrella del Pastor"

08-dic-2008

Danza Espacial



05-dic-2008

Gente

Hace un par de días me mandó un amigo un correo que incluía una serie de fotografías maravillosas. Al final había un texto en inglés -que no entiendo- y una firma: Howard T. Rainer. (Desconozco si las fotografías son suyas).
Solo pondré unas pocas imágenes - porque son demasiadas-, las que me han parecido más entrañables.











"Me enamoré de las ocas salvajes porque desde un principio yo estaba convencido de que eran personas".

Konrad Lorenz

30-nov-2008

Faros de Destellos



A lo largo del día, entre una tarea y otra, de éstas que se nos imponen y nos imponemos voluntariamente, me llegan fugaces pensamientos que no alcanzo a desarrollar plenamente por falta de tiempo. Son ideas que surgen como los destellos de luz de un faro, saltando en la oscuridad.
El ritmo de luz de un faro se denomina característica, y ésta se compone de un baile de unos segundos de luz entre otros de oscuridad. Cuando los intervalos de tiempo que dura la luz son más largos que los intervalos de oscuridad, se dice que es un faro de ocultaciones; y cuando sucede a la inversa, se dice que es de destellos. En resumidas cuentas, en la brevedad está el valor. En relación con lo que vivimos, ¿sucederá así también?
¿Qué somos los humanos, faros de destellos o de ocultaciones?
Los genios de la física hablan de la “idea feliz”, como algo que surge en un instante: de repente, son heridos por unos segundos de luz certera entre dos oscuridades monumentales. Después, por lo general y salvo excepciones, el mundo de los humanos progresa.
Eudald Carbonell opina que todavía no somos plenamente humanos porque, según él, el proceso evolutivo de humanización todavía no ha concluido. Estoy totalmente de acuerdo. La verdad, pensándolo bien, no sé muy bien donde estamos, si al principio del proceso o hacia la mitad. Pero parece que el final está muy lejos todavía.
Si hay algo que me resulta molesto es lo previsibles que somos. Me pregunto desde cuándo somos así. Nuestra vida está tan rematadamente estructurada que queda poco sitio para las sorpresas. Una sorpresa para mí es, por ejemplo, una idea nueva. Las buenas ideas suelen ser pequeñas y hay que trabajarlas, desarrollarlas e incorporarlas a la vida de uno; así es como se mantienen a flote, porque de no hacerlo suelen caer en un fondo de olvido.
Estoy convencida de que para pescar algo valioso hay que echar unas redes de agujero pequeño en las profundidades de la mente. Es un ir por la vida rescatando pequeñas porciones de lo que somos, que nos irán conformando como más humanos a medida que las vayamos encontrando.
¿Quién se esconde dentro del genoma humano?
Las buenas ideas, aquellas que surgen como breves destellos de luz entre grandes oscuridades, bien podrían ser “apariciones” fugaces de un potencial nuestro, pequeñas intuiciones del futuro o la visita del sueño de una humanidad más hecha, más madura.
Fotografía: Google imágenes.

23-nov-2008

Tarde de Temporal

He perdido la cuenta de los días que llevo sin ver el sol. Y de postre, acaba de entrar un temporal. No cunda el pánico. Es el momento de traer algo agradable que levante la moral, con poesía y música.

Una de Antonio Machado:


Tal vez la mano, en sueños,
del sembrador de estrellas,
hizo sonar la música olvidada
como una nota de la lira inmensa,
y la ola humilde a nuestros labios vino
de unas pocas palabras verdaderas.

Y otra de country: Waylon Jennings and Jessi Colter, con Suspicious Minds


16-nov-2008

Rompecabezas


"Algún día, alguien pulsará un botón y enviará una señal a un satélite que, a su vez, iluminará cinco millones de pantallas desde Albania hasta Zanzíbar. Existe el hardware necesario, sólo hay que programarlo. Si exceptuamoso un pequeño detalle. ¿Qué hay del software? ¿Qué pondremos en todas esas pantallas? ¿Quién lo escribirá? ¿Quién lo dirigirá? ¿Quién lo intepretará? Hay quién está intentando suplantar el factor humano, sustituir el cerebro y el corazón humanos por microchips. Gadgets mecánicos que pueden simular emociones, sueños, risas, lágrimas. Hasta ahora no lo han conseguido. Así que tranquilicémonos. No somos prescindibles. En realidad cuanto más crecen más imprescindibles nos hacemos. Puede que suyo sea el reino, pero nuestros son el poder y la gloria."
(Billy Wilder)
Fotografía: Google Imágenes

08-nov-2008

Las Manos


Las manos son todo un ejemplo de abnegación y encierran una preciosa historia.
Como todo lo que apreciamos en la Naturaleza, no fueron como ahora las vemos sino que se fueron transformando a lo largo del tiempo hasta alcanzar -quizá no definitivamente- su forma actual. Se fueron adaptando a las nuevas necesidades de supervivencia: si la naturaleza cambiaba, nosotros y nuestras manos también lo íbamos haciendo.
Esta mañana, mientras pensaba, tenía la mirada concentrada en las manos. Y por esa deliciosa afición que tiene la mente a vagar dando saltos de una idea a otra, quizá por una u otra cosa que se nos cruza ante los ojos, he acabado pensando en ellas. Generalmente miramos nuestras manos sin ver que en su interior guardan una larguísima trayectoria, y que tuvieron que esperar durante mucho tiempo para quedar liberadas de la locomoción a cuatro patas y conseguir el mejor de los oficios: algo que hacer y que decir.

Las manos han realizado un largo viaje desde que iniciaron su andadura hace algo más de dos millones de años. En cuanto fueron capaces de pinzar con eficacia, el futuro del mundo quedó decidido y su conquista ya solo sería una cuestión de tiempo. Con motivo algunos antropólogos afirman que el “nuevo uso” de las manos nos hizo inteligentes. Y desde muy temprano debieron de tener su importancia; no hay más que ver la gran cantidad de improntas de manos estampadas en las paredes de muchas cuevas prehistóricas.
Además del servicio que prestan a la extraña forma de supervivencia de la que ya somos expertos, contando con los lenguajes fabricados a propósito para entenderse en circunstancias excepcionales, las manos hablan constantemente con sus movimientos involuntarios. Son un eterno elemento parlante, una prolongación de nuestra mente. Entre ellas reposan nuestro corazón cuando acariciamos a alguien, o el odio cuando las impactamos violentamente en su contra. También nuestro futuro, en este extraordinario Planeta, está en nuestras manos.




A Esteve

02-nov-2008

Mártires Hojas

Uvas, granadas, dátiles,
doradas, rojas, rojos,
hierbabuena del alma,
azafrán de los poros.
Uvas como tu frente,
uvas como tus ojos.
Granadas con la herida
de tu florido asombro,
dátiles con tu esbelta
ternura sin retorno,
azafrán, hierbabuena
llueve a grandes chorros
sobre la mesa pobre,
gastada, del otoño,
muerto que te derramas,
muerto que yo conozco,
muerto frutal, caído
con octubre en los hombros.

Poema de Miguel Hernández



He encontrado todas las fotografías en sitios que ofrece Google Imágenes.

31-oct-2008

Meditaciones



He descubierto que se puede dejar de querer a una persona, involuntariamente.
Nunca hablo del amor, es cierto, porque no he encontrado las suficientes palabras en las que me cuajen todos los sentimientos. Hay quien tiene mucha facilidad o sensibilidad, lo reconozco, o mucho acumulado y, generosamente, lo va soltando mientras camina.
Se deja de querer por muchos motivos; pero en mi caso ha sido por realizar alguien un acto malicioso contra otra persona, a quien por cierto no conozco, y su intención es para mí incomprensible. ¡Y presumía de ello, con orgullo! Pues sí; se puede dejar de querer porque, aún conocidos el motivo y empeño que empujaban su actuación, por más que me esfuerce, no los comprendo.

A veces pienso que somos mendigos del amor. Digo mendigos por la forma en que lo buscamos, tan desesperadamente... que su falta muchas veces conduce a la muerte, como si nos faltase el alimento más básico. Como mendigos podemos pedir comida, compañía, amor... somos animales de sangre caliente, es lógico; y cada vez necesitamos más para sobrevivir.

Quisiera encontrar una palabra que contenga esa ausencia del no-querer. Debería existir una expresión contraria a querer que no tenga que ver con el odio, la indiferencia ni comparta raíz siquiera. Si lo contrario de maldad es bondad, lo contrario de malicia será buenicia. Y para no-querer.... preciso de una palabra -una metáfora quizá- que me sirva para nombrar esa... “cosa”.

Creo que la corona a la mendicidad humana se la voy a poner a la comprensión: comprender a otros y ser comprendidos.
No pido pan. No pido amor. Solo pido Comprensión. Hoy es mi reina.
Fotografía: web

28-oct-2008

Lecturas Mediterráneas


"Mi primera obra literaria fue una descripción de "un día de campo", tema de examen de mi tercer año de estudios en el colegio de los Jesuítas de Orihuela. Gané el primer premio, una medalla de plata.- Al siguiente curso, el P. Bernal comentando el anterior me dijo que no me vanagloriase de aquella recompensa porque se me había concedido por equivocación.

No sé cuál de mis libros prefiero, todavía está muy cerca de mí el último..."


Así se expresaba Gabriel Miró en su autobiografía, un hombre para quien cada día era el primer día de su vida de escritor, y cada cuartilla la primera que escribía.
De salud delicada, sensible y minucioso, introvertido y melancólico, innovador y original, este escritor alicantino que afirmaba "al empezar un libro no me propongo nada" era un mago de las palabras.
Sus obras se caracterizan por un riquísimo léxico y sorprendente adjetivación. Para él las palabras no tenían que decirlo todo sino "contenerlo todo".
Entre todas sus obras, elijo "Las Cerezas del Cementerio", novela con la que según los expertos entró en la madurez literaria, "Nómada", historia en la que (cómo no) aparece un Faro y "Libro de Sigüenza".

De las Cerezas del Cementerio traigo un evocador paisaje, para mí muy familiar:

"Los berruecos, oteros y gargantas de los cercanos montes hacían umbrías, y su misterio bajaba torvadamente sumiendo el princpio de los llanos. El riego de sol penetraba en el humo de las tinieblas, y bajo la quieta blancura producíase un alborozo de oro que resucitaba el verdor de los árboles y prados; muy remota, brillaba tendida la grandiosa espada de mar.

Imagen: Google imágenes.

22-oct-2008

Evolucionismo Trasnochado

Encontrábame esta tarde estudiando, cuando en uno de los textos aconsejados por la Facultad para una asignatura me he topado con un fragmento que, si al principio ha despertado mi sorpresa, al final me ha hecho estallar en carcajadas.
El capítulo en cuestión trata de dar una visión histórica de las investigaciones en el Arte Prehistórico y analiza el contexto ideológico de una época determinada en España.

He puesto el fragmento prácticamente entero pues me parece que no tiene desperdicio.


"En 1875, durante la Segunda Cuestión Universitaria, Augusto González de Linares, traductor de Darwin e introductor del darwinismo en España, fue separado por el marqués de Orovio de su cátedra de la Universidad de Santiago tras una fuerte polémica con los sectores más integristas de la ciudad.
Estas posiciones fundamentalistas no desaparecieron con el siglo XIX. Curiosamente, aún después de la aceptación “oficial” de Altamira (1902) los estudios sobre Prehistoria antediluviana estaban “mal vistos” en los ambientes más conservadores por su supuesta interferencia con la narración bíblica. Incluso en 1923 una mediación del equipo investigador que se encontraba trabajando en la famosa cueva de Santillana del Mar, que integraba o contaba con el apoyo tanto de sacerdotes (H. Breuil, H. Obermaier) como miembros de la nobleza de reconocida ideología católica (conde de la Vega del Sella, duque de Alba), evitó una condena expresa del evolucionismo por parte la Santa Sede, condena que, a no dudarlo, hubiera influido negativamente en la posterior implantación de la Prehistoria en España.
Sin embargo, ni siquiera todos los religiosos estuvieron a salvo de represalias: en 1924 Jose Miguel de Barandiarán vio relegada su labor en el Seminario de Vitoria tanto por cuestiones ideológicas, en las que se reflejaba la actitud de una parte de la jerarquía religiosa crítica ante el hombre prehistórico, como por la actitud de una clase política que sesgadamente ligaba el estudio del pasado vasco con el separatismo. Como consecuencia de una prohibición expresa de sus superiores, la sede de Eusko-Folklore debió dejar el seminario para instalarse en la Escuela de Arte y Oficios de la capital alavesa.
Pese a la dedicación al Paleolítico de profesionales tan poco sospechosos de heterodoxia política como Julio Martínez Santa-Olalla, la posguerra española no llegó a superar el miedo al “mono” y tanto en los textos como en las exposiciones académicas se pasaba de puntillas sobre cualquier tema que pudiera rozar, por remotamente que fuera, el discurso creacionista (Moure Romanillo, 1996a).
Cuando en los años 70 ejercíamos la ardua labor de doctorado y “penenariaje”, el órgano de expresión de un grupo político no precisamente progresista expresaba aún su más que vehemente escándalo e indignación porque desde la Universidad se explicase el “evolucionismo trasnochado y ateo”. Personalmente sé lo que es un ateo trasnochador, un evolucionista trasnochador, un trasnochador evolucionista y un ateo, pero lo del evolucionismo trasnochado y ateo nunca he llegado a entenderlo en la profundidad que sin duda merece. He de reconocer, sin embargo, que a algunos de los actuales catedráticos de Prehistoria, el tema proporcionó materia para muchas risas durante los merecidos descansos en nuestras excavaciones en las cuevas cantábricas y que, sin duda, aquellos ratos y otros mejores contribuyeron a nuestra recta educación y crianza. (...)."




Acostumbrada a la seriedad o la objetividad o la asepsia (o como quiera que se llame) de esta clase de libros, encontrar esto, como digo, me ha sorprendido gratamente.
Hasta el próximo eterrizaje.

Dato bibliográfico: Arqueología del Arte Prehistórico en la Península Ibérica, de Alfonso Moure Romanillo. Proyecto Editorial: Arqueología Prehistórica. Editorial Síntesis. 1999. Fragmento: Páginas 37, 38 y 39.

14-oct-2008

El Fundamento Ideal de la Vida

Hoy es el primer día del curso. Mañana empezaré a estudiar y, quizá, ya solo podré Bailar con Lobos.
Estaba organizando la estantería de las asignaturas, cuando he encontrado un librito que perteneció a mi padre sobre comentarios de textos históricos. Como ya no me va a hacer falta, me he decidido a retirarlo, no sin antes acariciar por última vez alguna de sus páginas. En la ochenta, abierta prácticamente al azar, he encontrado: "Costumbres de los pueblos norteños", de Estrabón. Y he picado, claro.
Dice así:

"Las mujeres cultivan la tierra; apenas han dado a luz ceden el lecho a sus maridos y los cuidan. Con frecuencia paren en plena labor, y lavan al recién nacido, inclinándose sobre la corriente de un arroyo, envolviéndolo luego.
Tales rasgos denotan cierto salvajismo en sus costumbres; más otros, sin ser propiamente civilizados, no son, sin embargo, salvajes. Así, entre los cántabros es el hombre quien dota a la mujer y son las mujeres las que se preocupan de casar a sus hermanos. Esto constituye una especie de ginecocracia, régimen que nos es ciertamente civilizado."

Me ha hecho gracia. Estrabón, se fijó en las "extrañas" costumbres de los indígenas de la Penísula Ibérica y destacó lo más chocante respecto a sus propias costumbres y mentalidad. Pero después he pensado sobre las diferencias entre unos pueblos y otros, y esa mala constumbre que tenemos de distinguir a unos de otros, como más o menos civilizados. En concreto, el término salvaje, referido desde la civilización, es el que me resulta molesto.

La idea que tenemos ahora de lo que se hacía y consentía hace unos treinta y cinco años en nuestro propio territorio, es decir, casi ayer y aquí mismo, nos parece una barbaridad, una "salvajada impropia de seres civilizados". Dentro de otros tantos años, cosas que ahora parecen "normales" y que se consienten, recibirán la misma calificación. Los más jóvenes quizá están exentos de apreciar esto; pero cuando se lleva cincuenta años sobre la faz de la tierra, o más, y una/o se resiste a adoptar modelos estándar de pensamiento y obra, tiene la sensación de que se va avanzando, sí, pero con marcha de caracol.

He encontrado, en otro libro, un fragmento que subrayé cuando lo leí. (En casa me reprenden por marcar los libros, pero me resulta muy útil y lo sigo haciendo). Es de Erwin Schödinger, de su obra "Ciencia y Humanismo", y está aplicado "a cualquier profesor de universidad, es más: a cualquier escuela del mundo". Me gusta especialmente:

"No perdáis nunca de vista el papel que vuestra disciplina particular tiene en la gran representación de la tragicomedia de la vida humana; mantened el contacto con la vida, no tanto con la vida práctica como con el fundamento ideal de la vida, que siempre es mucho más importante; y mantened a la vida en contacto con vosotros. Si no podéis -andando el tiempo- decir a cualquiera, lo que habéis estado haciendo, vuestro trabajo ha sido inútil".

(Y, ahora, voy a buscar una fotografía).

Es de la Nasa.

Saludos, desde la Enterprise.

12-oct-2008

Inquietudes



Parto de la idea de que la simple observación de una cosa puede alterarla. Es el Principo de Incertidumbre, enunciado por la Física: medir implica interactuar, lo cual impone una (cierta) alteración.

Me siento a gusto con la idea de incertidumbre, y de momento sigo pensando que se puede convivir con ella sin que duela. La incertidumbre, algo tan inmaterial presidiendo la realidad, resulta tan tangible que nos conduce a inventar un consuelo, también inmaterial, que lo compense: la esperanza. Los humanos no nos enfrentamos a la incertidumbre; nos defendemos de ella, cosechando esperanzas.

Constantemente, me pregunto: ¿por qué esa necesidad de atesorar seguridades? ¿Lo hemos aprendido sistemáticamente o lo llevamos en nuestros genes? ¿No serán invenciones que se nos están volviendo en contra? ¿Qué valor de supervivencia encontró la evolución en las seguridades? ¿Son una solución evolutiva (una intuición) todavía a medio camino?

Confieso que concibo la tan famosa esperanza como un proyecto al que nos hemos acostumbrado. Puede encontrarse o perderse. Merece la pena buscarla, pues puede albergar un sueño que habrá de encajar en nuestros deseos. Nos sentimos obligados a conservarla, aún sin saber qué rostro va a tener. La esperanza es, por ejemplo, un eficaz salvavidas: cuando lo hemos perdido todo, solo nos queda ella. Puede vestirse de múltiples maneras ya que es un tesoro versátil que copulará con nuestros anhelos. Y en un futuro inspirado por la realidad, dependiendo de nuestro empeño o de la fortuna, la esperanza dará sus frutos. Mantenerla siempre cerca parece ser un saludable ejercicio de higiene emocional.

La esperanza, me parece a mí, no deja de ser un pedazo de futuro al que accedemos de forma semi-inconsciente, creyendo merecerlo. A medida que se van cumpliendo los deseos, las esperanzas van modificando su campo de acción según las nuevas necesidades que vamos adquiriendo.
En definitiva, la esperanza va asociada al bien propio, a que las cosas nos salgan “bien”, según aquello con lo que nos comprometemos. Con esperanzas bajo el brazo, ya más tranquilos, nos sentamos en el mundo como con el pan "casi asegurado" y convencidos de que permanecemos activos.
Sin embargo, no puedo olvidar que la esperanza es uno más entre los proyectos de futuro que pueden ser infieles a mi sueño. Porque, dentro de la dinámica universal, un sueño es solo una bella construcción imaginativa que juega al escondite, mientras mantiene sus raíces hundidas en el presente .
Fotografía: de Google imágenes (seguramente tiene autor, pero no lo recuerdo).

07-oct-2008

Devoradores de Estrellas

Hoy es uno de esos días. Un día reflexivo. A veces pienso que la mente tiene recursos para impedir que sigan entrando los datos de la experiencia diaria. Y no es un mal día: el paisaje está contagiado del color de las nubes; a pesar de ello, es un día luminoso.

Recuerdo una noticia de hace unos pocos meses, en la que el presidente de una organización en favor de la caza dijo que ésta era necesaria y beneficiosa porque contribuía a mantener el equilibrio demográfico de determinadas especies. Aunque parezca increíble, mucha gente aplaude esta "brillante" afirmación. Reconozco que me invadió la rabia: hemos atropellado el planeta de manera salvaje, el espacio que ha quedado es ridículo y hablan de “equilibrio”. ¿Qué equilibrio?

Me quedé estupefacta el día que escuché que los toros de lidia se crían y están “diseñados” para la plaza y por ello no sufren. Otra perla: que de no ser por las corridas de toros no existiría la raza. ¡La Raza! El Toro de Lidia: la Raza Preparada para ser Torturada hasta Morir. Cuando oigo estas cosas, inevitablemente, me acuerdo de Nerón por cuya mente quizá también cruzó la idea de criar y adiestrar cristianos para el espectáculo de Roma. Me pregunto: ¿dónde está el límite al sufrimiento ajeno, ya sea animal o humano? Lo peor -me parece a mí- es que en estas actitudes hay “normalidad” y “folklore”; “institución irracional”, al fin y al cabo, cuando se afirma que otro ser, humano, toro o ciervo puede estar diseñado para el disfrute de particulares y masas a través del sufrimiento, la indignidad y la muerte. Preciosos elefantes con colmillos de marfil; infortunados visón, oso, zorro, chinchilla, foca, ciervo... que adornan los cuerpos humanos y sus casas. ¿Acaso un abuso de fuerza no se califica como cobardía?
Palabras en alza: adornos, lujos, presunción, "necesidad"....
Palabras a la baja: compasión, reflexión, respeto...

No hace mucho asistí a un entierro. Desde el principio de la ceremonia, el silencio dentro del cementerio resultó sobrecogedor. Creí sinceramente que las mentes de los allí presentes se hallaban sincronizadas en un un mismo pensamiento, o sentimiento. Pero, nada más oírse rascar la losa al cerrar la tumba, cesó el trance y me sobresaltó un alboroto: uno que grita, ¡vamos a tomar los vinos!, avisa a Fulano, que vamos delante. Y otro, ¡aquí al lado hay romería y reparten un plato de fabada gratis....! Entre tanto, quizá ajenos al fracaso humano del momento, los desconsolados aparecían y desaparecían entre el alegre ramaje vestido de domingo. Estoy segura de que los infelices luchaban por huir.
De regreso a casa, pese al intenso sol y los veintiséis grados de temperatura, me oprimía el frío.

Llueve mansamente; como si al caer, las gotas de agua se fueran durmiendo. No, no es un mal día..., mientras pienso que sufrimos un contagio y nos hemos sincronizado para hacer prosperar un peligroso absurdo, también mansamente, hasta quedar plácidamente dormidos en él.

Dama Durmiente



Dama Durmiente, de Hal Saflieni. Malta.

05-oct-2008

La Angustia del Rey Salomón.

Desde Venus

Hace un par de días me llevé una grata sorpresa: encontré recién editada la última obra escrita por Emile Ajar, el pseudónimo de Romain Gary, uno de mis autores favoritos.
Como de costumbre, no me resistí a la tentación de comprarla.
La lectura del libro va a ser compartida con un buen amigo que vive a casi mil kilómetros de aquí, quien ha tenido que encargar su ejemplar por no encontrarlo todavía disponible. De modo que no puedo empezar a leer el libro. Reconozco que he hecho un poco de trampa, y anoche leí hasta la página treinta y cinco.
Pero fue una lectura muy rápida, quizá no se note...
La Angustia del Rey Salomón, escrita en 1979, es una historia de amor y soledad.
La novela, centrada en la figura de un anciano -Salomón- de más de ochenta años, muestra el combate de un hombre ante las percepciones de su cercano final. Es un hombre que nunca ha perdido a nadie y, por ello, Salomón colecciona vidas.
El narrador es un joven e inocente taxista que, al conocer casualmente al anciano, se verá implicado en el debate con el que inevitablemente se manifiesta la existencia.
No faltarán los guiños del autor a sus propios compromisos y luchas personales con la naturaleza, la ciencia, la historia o la injusticia, sazonándolo todo con unas dosis de humor.
Creo que Gary debió de estar muy atento a las clases de la vida. Me produce calma, por esto me gusta tanto. Transmite una paz soñada; la que, pese a todo lo que nos afecta y acecha, no debemos perder nunca.
Como no puedo seguir leyendo, tampoco puedo decir mucho más. Bueno, sí; si puedo decir algo: Gary es, en efecto, un autor de contrarios. Analiza y expone la tragedia sin hundir al lector en la desesperación. Introduce en las inquietudes y es un hábil transmisor de entusiasmo.